sábado, 21 de enero de 2012

Capítulo 4

-¿Nos vas a invitar a tu casa?- yo seguía extrañada con la invitación de Britt- Hace como tres años que no nos invitas..
-Bueno, -Brittany sonrió pícaramente- en esas ocasiones necesitaba la habitación libre, pero estaba vez mis planes son otros.
-¿Qué planes son esos?- preguntó Mandy con una cara de perplejidad comparable con la mía.
-Ya los veréis -miró su reloj invisible y nos dijo adiós con la mano- A las cinco en mi casa, no os retraseis. Abbie.. lo digo por ti. ¡Adiós!
Mandy y yo nos despedimos con la mano y la vimos desaparecer por la entrada del parque. Una vez que se alejó lo suficiente, formulé mi pregunta a Mandy.
- ¿Qué ha pasado con Tom?
Se ruborizó al instante de oír aquellas tres letras.
-Me ha preguntado si iría a la fiesta y que, si iba, me diría algo importante.
- Vaya.. ¿Qué bien no?- La abracé tiernamente. Mandy era para mí como un osito de peluche en quien confiar.
-Sí. Apropósito, -se aventuró cambiando de tema- ¿no notas un poco rara a Britt? Se que ella siempre ha sido a sí, pero hoy me daba grima.
-Ya.. hoy estaba un poco extraña, pero ya se le pasará.
Los Guns and Roses sonaron de nuevo. Mi madre me estaba llamando desde casa.
-¿Mamá?
-Abbie, ¿no te parece que es hora ya de comer?
Miré el reloj del ayuntamiento. Tenía razón. Eran las dos y media y en mi casa se suele comer a las dos.
-Ups.. lo siento mamá. Se me ha pasado el tiempo volando.
-Te quiero aquí en diez minutos.
-Vale mamá, hasta ahora.
Cuando mi madre me daba diez minutos, quería decir que o iba ya o me podía despedir de salir de casa en una larga temporada.
-Mandy, me tengo que ir. Nos vemos más tarde en casa de Britt.
-Bien, hasta luego.
Mandy se quedó allí un rato más escuchando música. A ella no le gustaba mucho pasar tiempo en su casa, el ambiente no era demasiado agradable que digamos.
Un momento antes de entrar en casa, me pareció ver dos luces azules provenientes de unos de los arbustos del jardín. Iba a acercarme cuando alguien me tocó el hombro.
-¡Abbie!
-¡Mark!
Mark era uno de mis mejores amigos. Tenía el pelo marrón claro, muy corto y unos ojos verdes oscuros que podían perderse con el bosque. Su piel era de un tono más bien, normal. Era delgado pero no estaba en mala forma.
-¿Vas a ir a la fiesta, Abbie?
-Parece que hoy no se habla de otra cosa-dije sonriendo- pero sí. Ya he quedado con Mandy y Britt.
-Bien, entonces te veré luego.
Nos despedimos con un abrazo y entré en casa. Había algo en el que me gustaba, pero no estaba dispuesta a perderle como amigo.
Me dirigí a la cocina y cogí mi plato que ya estaba preparado sobre la barra. Pasta, me encanta la pasta. Crucé el pasillo que dividía la cocina del comedor y entré en este. En la cocina solo desayunábamos. A mi madre se le había metido en la cabeza que todas las familias lo hacían así.
-Hola Abbie.
-Hola papá.
-¿Vas a salir esta noche?
-Ah, sí. Me voy a quedar a dormir en casa de Brittany.
-Vaya, hacía mucho tiempo que no te quedabas a dormir en su casa- respondió mi madre.
-Lo se.
Mi hermana estaba sentada a mi lado, como de costumbre. Tenía el pelo claro recogido en dos bonitas trenzas que le llegaban hasta el codo. Todo el mundo solía decir que nos parecíamos mucho, y tenían razón. Menos en el color de los ojos. Mi padre presidía la mesa y mi madre estaba sentada a su lado.
-Pues pásalo bien y ve con cuidado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario