lunes, 30 de enero de 2012

Capítulo 6

Decidimos ir a la fiesta andando ya que, aunque la casa de Brittany estaba en el centro de la cuidad y la laguna a las afueras, no había demasiado trayecto. Cuando pasamos el parque, ya se oía la música de la fiesta. Yo odiaba este tipo de música, pero a decir verdad el rock era algo que solo nos gustaba a Mark y a mi.
Cuando llegamos había un montón de gente conocida que, con el empiezo de las vacaciones, hacía tiempo que no veía.
-¡Abbie!
-¡Mark!-dije entre risas.
-Vaya, tú con vestido. Estas cosas no se ven todos los días -cuando dijo esto me miro de arriba a bajo y me sonrió.
-Anda calla-le di un codazo.
-¡Vale, vale! era coña-se volvió a reir.
Había perdido de vista a mis amigas un momento y ya habían desaparecido de mi lado. Britt había encontrado a Nick y estaba hablando con él, mientras tanto Mandy estaba bailando con Tom en la improvisada pista de baile.
La entrada de la laguna la marcaban dos grandes pinos. A la derecha estaban las mesas de comida, bebidas y demás. A la izquierda, altavoces, equipos de música y una improvisada pista de baile sobre unos tablones. Al fondo, la laguna. El cielo estaba despejado y la luna se reflejaba en el agua. Detrás, seguía el gran bosque.
Un destello azul y verde me cegó por la derecha. Giré la vista pero no vi nada.
-¿Estas bien Abbie?- Me miró Mark preocupado.
-¿No has visto eso?
-¿Qué?
-Una luz..
-Abbie, esto está lleno de luces.- Dicho esto señaló la cantidad de focos que había al rededor de la pista, y cerca de la mesa de la comida. Tenía razón. Aunque había algo extraño, todas las luces eran rojas y amarillas ninguna azul o verde. Aún así lo dejé pasar.
-¿Quieres tomar algo?- me regaló una preciosa sonrisa.
-¿Cómo qué?
-¿Pizza?
-¿Hay pizza?
-Creo..- me cogió de la mano- vamos a ver.- Y así me arrastró hasta que llegamos a la mesa de la comida. A mi parecer, había demasiado poca para tanta gente; tres cajas de pizza, una gran ponchera repleta de quien sabe que, varios platos de embutidos, patatas y carne empanada fría. Mark abrió la caja de las pizzas, la primera estaba fría y la segunda era de piña, la que yo más odiaba. Por fín, la ultima estaba caliente y era de barbacoa. Cogí un trozo y Mark otro. Estuvimos un rato hablando.

1-1-10   12:00 Año nuevo
-¡Feliz año nuevo por segunda vez!
-¡Oh Mark, igualmente!- Nos dimos un largo abrazo.
Estaba feliz, muy feliz. Ayer por la noche habíamos hecho una fiesta de año nuevo y por la noche nos habíamos quedado a dormir en casa de Mandy. No era tan grande como la de Britt, pero era acogedora y calentita. Al día siguiente Mark me había mandado un mensaje.
Mark 1-1 9:00
¡Feliz año nuevo! ¿te apetece que quedemos luego para dar una vuelta? Me apetecería pasar contigo la primera mañana del año. 
Siempre conseguía hacerme sonreír. Llevaba enamorada de Mark desde que eramos pequeños y jugábamos a coger pequeños insectos.
-Me alegro de que vinieras, quería enseñarte algo.- Sus ojos verdes relucían, me cogió de la mano y me llevó por el bosque.
Estaba todo de color blanco a causa de la nevada de la noche pasada. Había echo muchísimo frío. Cuando paramos de andar, no podía creer lo que veían mis ojos. La gran laguna estaba totalmente helada. Mark me miró satisfecho por haberme hecho sonreír y me llevó hasta una roca que estaba un poco más metida dentro del agua.
-¿Se puede patinar?
Mark rió, aunque no me molestó.
-No creo.. la capa de hielo es muy fina y se podría romper.- Asentí.
Sentados sobre la roca, Mark me cogió de la mano, entre lazó  sus dedos con los míos, acarició mi mejilla y me besó. Nunca me habían besado. Aun así, me pareció la sensación más bonita del mundo. Hasta que Mark metió su mano izquierda en el bolsillo de su chaqueta, la volvió a sacar y flash.
-¡Eh!
Mark sonrió y volvió la vista hasta su cámara de fotos.
-Es preciosa.
-¿No crees que tenías que haberme pedido permiso?
-¿Para hacerte una foto? No creo..- volvió a reirse, me besó de nuevo y se fue.
Al cabo de unos días me dio la copia de la foto en la que salíamos besándonos y con el paisaje blanco a nuestro al rededor. La guardé dentro de una caja de recuerdos en mi habitación. Ese es el mejor de todos.




sábado, 21 de enero de 2012

Capítulo 5

Rápidamente terminé de lavar los platos y recoger la mesa, cosa que no solía hacer muy a menudo. Me dispuse a hacer la mochila para ir a casa de Britt. Puse Queen en voz baja para que mi padre no me riñera por poner música alta en su intocable siesta.
Abrí el armario y me dispuse a coger todo lo que necesitaba: un pijama de tirantes azul con nubes dibujadas y un pantalón corto a juego, unos pantalones vaqueros cortos, una camiseta rosa básica y ropa interior. Tenía que meter también lo que me iba a poner para la fiesta. Al final, me decidí por un vestido blanco ajustado en la cintura de tirantes. Cuando metí el vestido y unas bailarinas en la mochila, me dio la sensación de que alguien me vigilaba desde la ventana. Me giré, pero no vi a nadie. En realidad, no estaba segura si lo que había sentido era algo o alguien, pero no estaba dispuesta a adivinarlo.
Cogí los pantalones vaqueros, la camiseta rosa, y unas converse y me metí en la ducha. El agua fría me ayudo a relajarme. Unas horas antes la idea de la fiesta me había parecido bien, pero ahora tenía un miedo atroz de asistir.
Me vestí y miré el móvil. Tenía un mensaje.
Mandy 23-7 16:32
Cariño, ¿te importaría dejarme unos pantalones cortos que no te vayas a poner? Muchas gracias eh, te quiero.
Aquello sí que era raro, Mandy nunca me pedía ropa. Sencillamente, porque mi ropa no es de su estilo.
Abrí el armario y cogí unos oscuros un poco rotos en el bolsillo derecho. Perfectos. Los metí en la mochila, me sequé el pelo y me fui pitando.
La casa de Britt estaba entre la de Mandy y la mía. Se situaba en el centro del pueblo, casi al lado de nuestra cafetería favorita; Dreamer.
Toqué al timbre y oí un silbido detrás mía, Mandy.
-¡Hola!
-¡Mandy! Te he cogido los pantalones rotos.
-¡Perfecto! Muchas gracias de verdad, cuando abrí mi armario advertí que todos mis pantalones eran negros- dicho esto puso los ojos en blanco.
La puerta de la casa de Britt tardó en abrirse, la casa era tan grande que ir desde la habitación de Britt a la puerta de la entrada llevaba un minuto más o menos.
-Señoritas, pasen- dijo riendo y nos invitó a subir a su habitación.
La habitación de Britt estaba sacada de un cuento. Toda una pared de la habitación la formaba un gran ventanal que daba al bosque, las paredes eran de color rosa palo y la cama, de sabanas blancas, estaba cubierta con un dosel. El armario era más grande que mi propia habitación y tenía ropa para todos los gustos.
-Bien, primer paso; manicura- y dicho esto abrió un cajón de su cómoda de madera blanca en el que había más de cien colores de pintauñas.
Yo ni me pintaría las uñas, ni los labios. Me mordía las dos cosas y si los pintaba se volvían más asquerosos aún.
Cuando llegó el momento de vestirnos, nos metimos en diferentes habitaciones cada una y cuando contamos hasta tres salimos de ellas.
Britt llevaba una falda vaquera, una camiseta de hombro caído de color marrón, unas converse del mismo color y una cola de caballo en su pelo pelirrojo. Su maquillaje era impecable y sus uñas aún más.
Mandy llevaba mis pantalones vaqueros rotos y una camiseta de Metallica de tirantes que le sentaba genial. Se había planchado su pelo negro que solía estar ondulado, y se había pintado una fina línea en los ojos. Estaba genial.
En cuanto a mí, llevaba el vestido blanco que había metido en la bolsa anteriormente. Llevaba el pelo suelto sobre los hombros. Me había pintado también una linea en los ojos, y pintado los parpados de plateado sin que se notara mucho. Me sentía guapa, pero Britt me miró como si me faltara algo. Buscó en el cajón donde mete las pinzas para el pelo y sacó dos bonitas margaritas hechas de tela. Con delicadeza, cogió dos mechones de mi pelo y los echo hacia atrás con ayuda de las pinzas. Ahora estaba perfecta.
-Mucho mejor- dijo Britt guiñándome el ojo.
Nos miramos las tres en el espejo. Eramos realmente diferentes, pero nos queríamos mucho. Con un abrazo grupal, nos decidimos a dirigirnos a la fiesta que ninguna podríamos olvidar jamás.

Capítulo 4

-¿Nos vas a invitar a tu casa?- yo seguía extrañada con la invitación de Britt- Hace como tres años que no nos invitas..
-Bueno, -Brittany sonrió pícaramente- en esas ocasiones necesitaba la habitación libre, pero estaba vez mis planes son otros.
-¿Qué planes son esos?- preguntó Mandy con una cara de perplejidad comparable con la mía.
-Ya los veréis -miró su reloj invisible y nos dijo adiós con la mano- A las cinco en mi casa, no os retraseis. Abbie.. lo digo por ti. ¡Adiós!
Mandy y yo nos despedimos con la mano y la vimos desaparecer por la entrada del parque. Una vez que se alejó lo suficiente, formulé mi pregunta a Mandy.
- ¿Qué ha pasado con Tom?
Se ruborizó al instante de oír aquellas tres letras.
-Me ha preguntado si iría a la fiesta y que, si iba, me diría algo importante.
- Vaya.. ¿Qué bien no?- La abracé tiernamente. Mandy era para mí como un osito de peluche en quien confiar.
-Sí. Apropósito, -se aventuró cambiando de tema- ¿no notas un poco rara a Britt? Se que ella siempre ha sido a sí, pero hoy me daba grima.
-Ya.. hoy estaba un poco extraña, pero ya se le pasará.
Los Guns and Roses sonaron de nuevo. Mi madre me estaba llamando desde casa.
-¿Mamá?
-Abbie, ¿no te parece que es hora ya de comer?
Miré el reloj del ayuntamiento. Tenía razón. Eran las dos y media y en mi casa se suele comer a las dos.
-Ups.. lo siento mamá. Se me ha pasado el tiempo volando.
-Te quiero aquí en diez minutos.
-Vale mamá, hasta ahora.
Cuando mi madre me daba diez minutos, quería decir que o iba ya o me podía despedir de salir de casa en una larga temporada.
-Mandy, me tengo que ir. Nos vemos más tarde en casa de Britt.
-Bien, hasta luego.
Mandy se quedó allí un rato más escuchando música. A ella no le gustaba mucho pasar tiempo en su casa, el ambiente no era demasiado agradable que digamos.
Un momento antes de entrar en casa, me pareció ver dos luces azules provenientes de unos de los arbustos del jardín. Iba a acercarme cuando alguien me tocó el hombro.
-¡Abbie!
-¡Mark!
Mark era uno de mis mejores amigos. Tenía el pelo marrón claro, muy corto y unos ojos verdes oscuros que podían perderse con el bosque. Su piel era de un tono más bien, normal. Era delgado pero no estaba en mala forma.
-¿Vas a ir a la fiesta, Abbie?
-Parece que hoy no se habla de otra cosa-dije sonriendo- pero sí. Ya he quedado con Mandy y Britt.
-Bien, entonces te veré luego.
Nos despedimos con un abrazo y entré en casa. Había algo en el que me gustaba, pero no estaba dispuesta a perderle como amigo.
Me dirigí a la cocina y cogí mi plato que ya estaba preparado sobre la barra. Pasta, me encanta la pasta. Crucé el pasillo que dividía la cocina del comedor y entré en este. En la cocina solo desayunábamos. A mi madre se le había metido en la cabeza que todas las familias lo hacían así.
-Hola Abbie.
-Hola papá.
-¿Vas a salir esta noche?
-Ah, sí. Me voy a quedar a dormir en casa de Brittany.
-Vaya, hacía mucho tiempo que no te quedabas a dormir en su casa- respondió mi madre.
-Lo se.
Mi hermana estaba sentada a mi lado, como de costumbre. Tenía el pelo claro recogido en dos bonitas trenzas que le llegaban hasta el codo. Todo el mundo solía decir que nos parecíamos mucho, y tenían razón. Menos en el color de los ojos. Mi padre presidía la mesa y mi madre estaba sentada a su lado.
-Pues pásalo bien y ve con cuidado.

Capítulo 3

Pasaron unos diez minutos y Mandy seguía hablando con Tom en un banco más alejado. Mientras tanto, Nick presumía de lo bien que se le daba montar en skate. Britt lo escuchaba atentamente, aunque yo sabía que el tema le importaba más bien poco. Yo sin embargo, me había puesto a escuchar música con los auriculares. Escuchaba Metallica a todo trapo, pero ni James Hetfield podía distraerme de Nick. Pese a ser el mayor idiota conocido, había algo en el que me gustaba, que me gustaba mucho.
Un rato después, Mandy y Tom se dirigían de nuevo hasta nuestro banco. El sonreía. Tenía una bonita sonrisa que pocas veces veía. Mandy también venía sonriendo, pero para sí.
-Bueno, yo me voy ¿vienes Nick?- Tom miró a su amigo pero de reojo, posó sus ojos en Mandy.
Ya le preguntaría después que había pasado entre ellos.
-Sí espera- respondió Nick- Chicas, ¿vais a venir esta noche a la fista en la laguna?
-¡Claro! Esta noche nos vemos.- Respondió Britt por todas.
-Perfecto, nosotros nos vamos.- Nick y Tom se encaminaron hacía la salida del parque y, cuando estaban en la puerta, Nick se giró y me sonrió. Cosa que me devolvió las tripas.
-¿Esta noche? -Preguntamos Mandy y yo al unisono.
-Si.. es que me equivoqué al deciroslo. Lo siento mucho.- Britt nos sonrió disculpándose.
-Bien, no importa.
Entonces de mi boca salieron palabras que la cuerda y serena Abbie nunca se había atrevido a formular aunque hacía meses que deseaba hacerlo.
-Britt, ¿te gusta Nick verdad?
Britt me miró con seriedad, pero se serenó al instante.
-No, es solo uno más.
-No lo miras como si fuese uno más.
-¿Por que te pones así? Pensaba que no te gustaba.
-Y no me gusta, solo es que..
-Pues si no te gusta no se porque te enfadas tanto si intento algo con él.
Miré perpleja a Britt. Sabía que tenía razón y decidí callarme, no quería enfadarme con ella.
-Bueno, ¿qué os parece si quedamos un rato antes de la fiesta y nos arreglamos juntas?- dijo Mandy intentando cambiar de tema.
-Mejor que eso- le respondió Britt con una gran sonrisa en la cara. Parecía haber olvidado nuestra pequeña discusión anterior.- Os quedareis a dormir en mi casa- nuestras caras de perplejidad fueron épicas.
La casa de Britt era una de las más grandes del todo el pueblo. Tenía las paredes de un color beige. La casa estaba dividida en tres partes. En la derecha se encontraba el salón, la cocina y el comedor. En la central un largo pasillo que llevaba a un cuarto de baño doble y por último, en la izquierda, cuatro habitaciones. La casa tenía más de cuarenta ventanas y cristaleras. Y todo esto estaba rodeado por un bonito jardín con un estanque en la parte delantera.
Britt era hija única y sus adres se pasaban el día trabajando en el centro comercial que tenían abierto en la ciudad y de Brittany solo cuidaba una asiática muy simpática llamada Lulú que también limpiaba la casa y hacía de comer. Por tanto, Britt podía invitar a su casa a quien quisiese.
Cuando éramos pequeñas nos invitaba diariamente a dormir en su casa, pero últimamente solo se quedaban allí sus ligues diarios. Aunque nuestro pueblo tuviera poco más de diez mil habitantes, venían muchos turistas jóvenes de dieciséis o diecisiete, justo nuestra edad. Britt los cazaba a todos.

viernes, 20 de enero de 2012

Capítulo 2


A unos metros de mí se encontraba el parque "Luna creciente", el nombre se debe a que todos los años, el día 3 de Agosto, se celebra una fiesta en ese parque en el que todas las muchachas van vestidas de blanco y los hombres de negro. Es una antigua tradición que lleva en este pueblo desde mucho antes de que yo naciera, incluso antes de que nacieran mis padres.
El perímetro del parque estaba rodeado por arbustos de la altura de mi hombro, en el centro una gran fuente de agua cristalina y en los laterales bancos y más bancos. Estos estaban separados entre sí por arriates de flores. Cada uno tenía un tipo de flor. En el fondo, a la izquierda, al lado de un arriate de tulipanes rojos, estaban sentadas en un banco dos chicas.La de la derecha, Brittany, lucía una luminosa sonrisa en la cara, sus cabellos eran cobrizos y sus ojos eran azules como el mar. Vestía un vestido veraniego de tirantas de color cielo. Siempre había sido la que más llamaba la atención de los chicos, ya que tenía un estilo de seducción impecable y todo muchacho caía en sus garras. La de la izquierda, Mandy, tenía ojos oscuros y pelo más oscuro aún. Tenía un brillo exterior que la hacía especial y al mismo tiempo, guapísima. Iba vestida con unos pantalones negros y una camiseta del mismo color de un grupo que nadie conocía. Pese a lo extraña que era, siempre le había contado todos, ya que, pese a que Britt siempre había sido mi mejor amiga, me sentía más segura confiando mis secretos a ella.
-¡Abbie! Por fin, mira que eres tardona.. -dijo Mandy con una gran sonrisa y guiñándome un ojo.
-Eh, que no he tardado tanto.
-¿Cómo que no? pero si llegas diez minutos tarde.-Brittany giró la cabeza para ver el reloj del ayuntamiento que estaba al lado de la entrada del parque.- ¿Ves?
-Ups.. Lo siento. Bueno ¿qué tramáis?
-Ah, si. Mañana va a haber una fiesta en la laguna.- La laguna, estaba situada más allá del pueblo, justo después que del parque. Allí se solían hacer fiestas y todo por el estilo.- Además me han dicho que va a ir Nick.- Me dijo Britt guiñándome el ojo pícaramente.
Sonreí como si no me importara. Mentir se me da fatal.
-Venga Abbie, ¡tienes que venir!
-¿Mandy?¿tú vas a ir?- Pregunté. A Mandy no le gustan las fiestas, y se le veía tan entusiasmada..
-Bueno..-se sonrojó- va a ir Tom así que..
Britt sonrió y señaló con la mirada la entrada del parque. Dos muchachos venían directos a nosotras, uno de ellos de estatura mediana y delgado. Tenia pelo moreno, tez pálida y ojos oscuros y brillantes, iba con las manos metidas en unas bermudas verdes y una camiseta de un verde más claro. A su lado, un muchacho alto, fuerte y ancho de hombros. Tenía moreno de playa, y pelo pajizo. Sus ojos eran color miel. Iba vestido con un bañador azul oscuro y una camiseta sin mangas blanca.
Britt levantó la mano para saludarles y el más alto le respondió con una sonrisa. Unos segundos después desvió su vista hacia la izquierda, hacia mí.
-Hola chicas; Abbie.- El más alto me sonrió y me remiró de arriba a bajo. Yo desvié la vista.
-Hola Nick- Dije con pocas ganas.
-¡Hey Nick! ¿Qué tal estas?- Britt se levanto y le dio un abrazo, este se lo devolvió de mala gana. A Britt siempre le había fascinado Nick. En realidad, Nick impresionaba a toda chica que tuviera ojos para verle. Aunque solo Mandy lo sabía, me molestaba que Britt estuviera siempre detrás suya. No es que a mi me gustara Nick, justo lo contrario odiaba a Nick. En una ocasión, accedí a salir con el pero lo dejamos al día siguiente ya que su personalidad era insufrible. Desde aquel día me prometí, que nunca saldría con un chico como el. Desde entonces, me persigue a todas partes, y me remira de arriba a bajo cada vez que me ve, lo que me hace sentir terriblemente incómoda.
Cuando me giré para buscar ayuda de Mandy, vi que estaba ocupaba. Había empezado a hablar con Tom, el muchacho más bajo. Mandy estaba loca por Tom desde que este se mudó con sus padres hace cinco años y, desde entonces se han convertido en grandes amigos. Aunque se ve que se gustan, ninguno se atreve a dar el primer paso.

jueves, 19 de enero de 2012

Capítulo 1

El sol golpea mi ventana y atraviesa mis párpados despertándome de mi sueño, llamemoslo pesadilla. Me incorporo lentamente, pero aún así el dolor de cabeza no tarda en aparecer. En realidad, ayer no salí así que se debe a mi pesadilla. Un monstruo (si es que podemos llamarlo así) me perseguía por el bosque, y justo cuando su enorme garra estaba a punto de hacerme picadillo, me desperté. 
- ¿Abbie, estas despierta?- susurró una voz cansada y dulce al otro lado de la puerta.
- Sí mama, ahora bajo.
Una vez me hube despertado, me puse mis zapatillas rosas de flores que me regalaron por mi cumpleaños (no son preciosas, pero la intención es lo que cuenta..) y me enfundé en mi bata de seda corta de verano. Bajé las escaleras casi a ciegas y llegué a la cocina. Mi hermana Emily estaba sentada en una esquina, y en la otra se encontraba mi padre. Mi madre, con grandes ojeras en los ojos, servía leche caliente con miel en una taza con vacas dibujadas.
-¿Has dormido bien Abbie?
-No demasiado..
- ¿Y eso?- Preguntó mi madre preocupada. Mi madre sufre una enfermedad que le da insomnio y le preocupa que alguna de nosotras la hayamos heredado.
Me limité a encogerme de hombros. En ese momento, la canción "Sweet o' mine- GNR" empezó a sonar en volumen ascendente. Me levanté de un respingo y agarré el movil que estaba sobre la barra. La cocina era más bien pequeña y simulaba la barra de un bar pero más amplia por dentro. En vez de tener una barra que ocupara de lado a lado de la sala, había un corte en medio por donde podíamos entrar y salir de la sala. Aún así, debido a mi sueño y sorteando varias sillas, logré atrapar mi móvil y leí velozmente el mensaje:
Britt 23-7  11:00
Abbie, ya te has levantado? eso espero! Mandy y yo te esperamos dentro de media hora donde siempre. Te queremos!
¡Uf! Ahora me tocaría arreglarme en tiempo récord, pero antes de nada conteste el mensaje de Britt con un simple: Ok.
Fue la ducha más rápida que me había dado en mi vida. Me puse unos vaqueros cortos claros y un top de tirantas rojo. El pelo me lo dejé sobre los hombros. Me miré fugazmente en el espejo: ojos grisaceos, pelo claro, piel pálida. Mis amigas siempre me habían dicho que tenía unos ojos preciosos, pero yo no pensaba así. El verde es un color bonito, el azul, el marrón, pero el gris... ni si quiera lo considero un color..
Abrí la puerta de la entrada y la cerré a mis espaldas y crucé el jardín de mi casa. A mi madre le encantaba cultivar flores de todos los tipos, y  aunque pequeño, tenía un hermoso jardín en el que me encantaba pasar las tardes.
Britt, Mandy y yo eramos amigas desde que nacimos. Solemos quedar desde los cinco años en un banco de el único parque que hay aquí. Siempre estamos juntas y nada nos separaría nunca o eso pensabamos nosotras, pero no sabíamos lo equivocadas que estábamos.