lunes, 14 de mayo de 2012

Capítulo 9

-Bienvenida a mi casa- dijo Dylan abriendo la gran verja.
Yo aún estaba con la boca abierta y conmocionada. Desde lejos no parecía tan grande como era en realidad. En la entrada había un gran patio y cuando digo "gran" me refiero a un patio que ocupa la mitad del instituto. En el fondo, un gran palacio oscuro se alzaba casi más alto aún que los pinos. Estaba dividido en cuatro torreones, uno en cada punta. Me moría de ganas por entrar, pero Dylan me paró los pies.
-Creo que mis padres estan dormidos, así que espera aquí mientras voy a por agua o algo- mientras decía todo esto se pasó la mano por el pelo. Una de las cosas que me he aprendido por mi misma es que cuando un chico se pasa la mano por el pelo, es que esta mintiendo. Con las chicas es diferente claro, no hacemos otra cosa que tocarnos el pelo. Aunque tambien es cierto que hay algunas que no saben cuando parar de mentir. Bueno a lo que íbamos, cuando entró en la casa me dispuse a buscar un lugar donde sentarme. A la derecha, debajo de un pino, había una mesa de picnik  y decidí instalarme allí. De repente recordé que llevaba el móvil en el sostén para que no se me perdiera. Me sentí muy idiota en aquel momento ya que podía haber llamado a la policía y pensé que, mejor tarde que nunca. Pero justo en aquel momento Dylan salió de casa con dos vasos de refresco y lo que parecía un plato de galletitas saladas. Me buscó con la mirada y cuando me encontró se dirigió hacia mi sonriendo.
-Bueno madame aquí le dejo su aperitivo, que lo disfrute.
Me reí
-Gracias monsieur.
Me empezó a contar que su madre y su padre se habían separado (por cuestiones que no me llegó a explicar, pero me imaginé que sería un divorcio normal y corriente) hacía 10 años. El se había quedado con su padre y sus otros dos hermanos habían ido con su madre. También me contó que desde entonces pocas veces había visto a sus hermanos y su madre y que a veces los hechaba de menos. Cuando le pregunté por que no iba a visitarles cambió de tema drásticamente.
-Creo que es hora de que te acompañe a casa, ya son las dos de la mañana.
Britt y Mandy debían de estar como locas buscandome, si es que.. No, no podía pensar que mis amigas estaban muertas. A Mandy la protegería Tom y a Britt... ¡uf!
Nos levantamos de la mesita de picnik y atravesamos la verja de la casa. Dylan me tomó la mano y me guió por el bosque colocándome detrás suya. Desde esa posición podría admirarlo perfectamente, aunque solo fuera por detrás. Ahora que no estaba tan asustada, podía ver que su pèlo era oscuro, `pero cobrizo. Por detrás el pelo le rozaba los hombros, anchos y fuertes. Tenía unas manos suaves, y las uñas mordidas y un poco rotas.
-Bueno ¿y donde vives?
-Em..
Mi casa no era nada del otro mundo, pero comparada con la de Dylan era bastante mierda. No sabía que decirle, ni tampoco quería mentirle pero entonces me acordé de algo.
-No voy a mi casa, voy a casa de una amiga. Esta noche me iba a quedar a dormir a su casa.
-¿Estaba también en la fiesta?
-¿Cómo sabes lo de la fiesta?
Se quedó unos segundos pensando.
-Normal, se os oía por todo el bosque.
En fin, no me quedaba otro remedio que creerle. Aunque no estaba del todo segura.
-Bueno ¿y me vas a decir donde vive o no?- se giró y se quedó mirándome  a los ojos sonriendo.
Estábamos en la entrada del parque "Luna Creciente"
-Esta justo allí, al lado de la cafetería Dreamer- tuve que esforzarme para no tartamudear.
Por un momento pensé que iba a besarme, y yo lo iba a dejar estar. Pero no. Me cogió de la mano y nos dirigimos a la casa de Britt.
Hasta ahora no me había fijado en lo silencioso que estaba el pueblo, pero pensé que ya era tarde y que además, todos debían de estar en el fiesta para ver que había ocurrido.
-Espero que Britt y Mandy esten en casa..- pensé.
Pasamos por el lado de la casa de Mandy, donde todas las luces estaban apagadas. Unas calles más adelante estaba la casa de Britt, en la que las luces también estaban apagadas. Toqué el timbre.
-¿Esta es?-preguntó Dylan y yo asentí- Pues creo que no hay nadie. Pero tranquila, que te puedes quedar en mi casa si quieres, tenemos muchas camas de sobra.
La idea me maravillaba, y estaba a punto de aceptarla cuando los Guns n' Roses empezaron a sonar.
-Hm.. creo que es mi móvil.
Lo cogí y descolgué sin mirar siquiera quien era.
-¿Sí?
-¡¡¿ABBIE!!? ¿eres tú? Madre mía, ¡menos mal! Estábamos super preocupadas, ¿has dado al timbre?
-Sí, sí. Estoy en la puerta ¿me abrís?
-Rápido pasa, no sabes lo que ha pasado.
Mandy estaba descompuesta, ella nunca estaba así. Entonces me acordé del cuerpo sin vida de Sophie.
-Bueno, Mandy me espera.
-Claro. Abbie ha sido un placer conocerte- me dijo sonriéndome mientras me guiñaba un ojo- hm.. espera. Apunta mi número, por si alguna vez tienes fantasías con lobos que te persiguen.
Se estaba burlando de mi, pero no a las malas. Me reí. Pero ¿es enserio? ¿me ha pedido su número? Uf! Y sin pensarlo dos veces, se lo dí y yo apunté el suyo.
Una vez que nos despedimos, entré en casa de Britt. Mandy estaba justo detrás de la puerta con cara de haber estado llorando diez horas.

miércoles, 18 de abril de 2012

Capítulo 8

En mi alrededor la gente se abrazaba y lloraba. Alguien estaba llamando a la policía. Otros se preguntaban quién habría podido hacerlo, pero nadie sabía la respuesta.
De pronto, ruidos. Pisadas. Algo se acercaba. Algo grande.. pero no había solo "uno". Giré la cabeza hacia la derecha y pude verlos. Tres grandes lobos se acercaban, en el centro, uno de ellos tenía los ojos de un color azulado. No pude diferenciar el color de su pelaje ya que, hasta aquel momento no me había percatado de que las luces se habían apagado. Estábamos inmóviles, nadie se atrevía a correr, gritar o moverse.
El lobo central levantó la cabeza, aulló y enseñó sus enormes dientes blancos. Esa era la señal. A mi alrededor, la gente, mis amigos corrían en dirección al pueblo, pero yo no lo hice.
Me imaginé que los lobos seguirían al mayor numero de personas y me adentré en el bosque. Solo podía oír gritos de horror, pero al cabo de un rato solo oía mis pisadas.
Estaba en un lugar del bosque desconocido para mí. -Tenia que haber ido hacia el pueblo- pensé- al menos estaría a salvo- pero no estaba del todo convencida. Un crujido. -Mierda, mierda, mierda, están aquí- Lo vi. Era de un tono mas claro que los otros y parecía más tranquilo. No podía ver el color de sus ojos, pero no iba a quedarme a averiguarlo. Corrí tanto como pude. Mis cabellos ondeaban a mi alrededor, me impedían ver. Sudor frío recorría mi frente. Detrás de mi se oían fuertes pisadas, era muy rápido y estaba a punto de cogerme. Sentía su fuerte respiración muy cerca de mí. De pronto paró el sonido de las pisadas y choqué con algo.
En un primer momento, me dio la impresión de que me había chocado con un árbol. Pero era blando, y me abrazaba.
-Hey, ¿donde ibas tan deprisa? -una carcajada de un hombre.
-Em..
Miré hacia arriba y vi que era un muchacho alto, fuerte, de tez pálida y grandes ojos verdes. Por supuesto, tenía una hermosa sonrisa blanca.
-¿De qué huías? -me preguntó maliciosamente.
-¿Enserio no lo has visto? ¡¡Era un lobo enorme!!
-¿Lobo?¿Aquí?- soltó una carcajada- Venga ya..
-En fin.. da igual..
-Bien,-volvió a reír, cada vez me gustaba más el sonido de su risa- pareces exhausta, ¿quieres tomar un vaso de agua o algo? Vivo aquí al lado. Después te acompañare a casa.
Asentí, me costaba hablar. Aunque me hubiera pedido que fueramos a tirarnos de un puente, hubiera ido igual, mi cuerpo no me respondía. Estaba temblando aún por el susto. Mientras caminábamos en dirección a su casa, me fui fijando un poco más en aquel desconocido. Tenía el pelo oscuro y largo, pero no en exceso. Iba todo vestido de negro. Era ancho de hombros, delgado pero musculoso. Debía de tener al menos dos años más que yo.
Pareció percatarse de que lo estaba observando, porque se giró y extendió la mano.
-Apropósito, me llamo Dylan.
-Yo Abbie.
¿Y ahora qué?¿Dos besos? Una sonrisa. Suficiente. Habría sido grosero si me hubiera tirado a su cuello para darle dos besos, pero sin duda Britt lo habría hecho.
Nos acercamos a una gran verja negra. En un primer momento me recordó a los castillos góticos donde vivían los vampiros. Vampiros...bah.


miércoles, 8 de febrero de 2012

Capítulo 7

-Abbie, ¿podemos hablar?
Nick estaba delante de mí. Busqué a Britt con la mirada pero no la encontré y, no se por que, asentí. Mark miró a Nick con cara de pocos amigos y se desapareció entre la gente.
Nick me agarró del brazo y me arrastró hasta un lugar apartado, alejándonos de la laguna.
-Eh.. Nick..¿donde vamos?
-A un sitio donde estemos solos, quiero hablar.
Pufff..¿hablar de qué? Llegamos a un lugar algo más alto desde donde se veía toda la fiesta. Mandy comía un sandwich junto a Tom. Mark hablaba con sus compañeros del equipo de fútbol y Britt.. ni idea.
-Bueno, ¿y qué quieres? -dije como si no me importara, cosa que no era del todo cierta. Me moría de ganas por saber que quería decirme, aunque ya me lo imaginaba..
-Verás, ya sabes que me gustas mucho y siento que la ultima vez que estuvimos juntos no funcionara -arrugó la nariz. Malditos días, tenía que recordarmelo.- Pero yo aún te quiero, y no quiero perderte. Además.. -continuó acorralándome con los brazos en un árbol- se que tu también sientes algo por mí.

18-4-11  17:00
Conversacion de chat:
Britt: ¿Entonces estais juntos? o.o
Abbie: Si :$
Mandy: ¿Tanto te sorprende? ¡Se gustan! Se sabía que acabarían juntos.. :)
Britt: Los gustos de Nick.. quien sabe..
Mandy: Bueno, no nos desviemos del tema, ¿como fue?
Abbie: Precioso :$ Fuimos a dar un paseo, me dio una rosa y me beso.
Britt: Que empalagoso jajaj.
Mandy: ¡Britt! Pero si es precioso..
Abbie: Hoy me ha llamado y vendrá a recogerme luego.
Britt: A ver que vais a hacer eh.. jaja.
Abbie: Jajaj :$

20-4-11 
-¿Cómo has podido hacerme esto? Yo te quería.. - me mordí en labio para no echarme a llorar.
-Abbie por dios, relájate.
-Ni me relajo ni hostias. -Apreté en el puño la foto. En ella salian Nick y una muchacha realmente guapa que siempre me había caído mal, dando se un beso en los labios- Puf.. mira olvídame.


23-7  23:05
-Te equivocas, yo no siento nada por tí. No después de todo lo que me hiciste pasar.- Intenté despegarme de él, que se seguía acercando a mí, a mi cara, a mi boca. Pero no podía, estaba atrapada.-Nick por favor, para.
-No.
-Nick..
Estaba a escasos centímetros de mi boca y mi corazón latía desbocado.
Un grito. Miré hacía la fiesta y, gracias a Dios, Nick hizo lo mismo. -Salvada por la campana- pensé.
Al lado de la laguna empezó a crearse un corro de personas y de pronto, más gritos. El miedo recorrió mis venas y empecé a correr en dirección a la fiesta. Nick seguía parado, inmóvil, en la misma posición que antes.
Cuando llegué Mark corrió hacia mí y me abrazó al igual que Mandy.
-Esta muerta Britt, esta muerta joder..- Mandy se tiró a mis brazos y Mark nos abrazó por detrás. No fui capaz de preguntar quien había muerto, que estaba pasando, estaba completamente inmóvil.
Poco a poco, me solté de sus brazos y avancé lentamente hacia donde estaba la gente. En el suelo, alguien yacía. Las lágrimas acudieron rápidamente a mis ojos. Una muchacha de pelo marrón oscuro y tez morena tenía una fuerte herida en la cabeza y varios arañazos en el pecho. Sus ojos carecían de brillo. Me costó un tiempo reconocer quien era, pero de pronto me acordé de ella. Se llamaba Sophie. Iba a mi clase, le encantaba tocar el piano y sacaba buenísimas notas. Ahora estaba muerta.


lunes, 30 de enero de 2012

Capítulo 6

Decidimos ir a la fiesta andando ya que, aunque la casa de Brittany estaba en el centro de la cuidad y la laguna a las afueras, no había demasiado trayecto. Cuando pasamos el parque, ya se oía la música de la fiesta. Yo odiaba este tipo de música, pero a decir verdad el rock era algo que solo nos gustaba a Mark y a mi.
Cuando llegamos había un montón de gente conocida que, con el empiezo de las vacaciones, hacía tiempo que no veía.
-¡Abbie!
-¡Mark!-dije entre risas.
-Vaya, tú con vestido. Estas cosas no se ven todos los días -cuando dijo esto me miro de arriba a bajo y me sonrió.
-Anda calla-le di un codazo.
-¡Vale, vale! era coña-se volvió a reir.
Había perdido de vista a mis amigas un momento y ya habían desaparecido de mi lado. Britt había encontrado a Nick y estaba hablando con él, mientras tanto Mandy estaba bailando con Tom en la improvisada pista de baile.
La entrada de la laguna la marcaban dos grandes pinos. A la derecha estaban las mesas de comida, bebidas y demás. A la izquierda, altavoces, equipos de música y una improvisada pista de baile sobre unos tablones. Al fondo, la laguna. El cielo estaba despejado y la luna se reflejaba en el agua. Detrás, seguía el gran bosque.
Un destello azul y verde me cegó por la derecha. Giré la vista pero no vi nada.
-¿Estas bien Abbie?- Me miró Mark preocupado.
-¿No has visto eso?
-¿Qué?
-Una luz..
-Abbie, esto está lleno de luces.- Dicho esto señaló la cantidad de focos que había al rededor de la pista, y cerca de la mesa de la comida. Tenía razón. Aunque había algo extraño, todas las luces eran rojas y amarillas ninguna azul o verde. Aún así lo dejé pasar.
-¿Quieres tomar algo?- me regaló una preciosa sonrisa.
-¿Cómo qué?
-¿Pizza?
-¿Hay pizza?
-Creo..- me cogió de la mano- vamos a ver.- Y así me arrastró hasta que llegamos a la mesa de la comida. A mi parecer, había demasiado poca para tanta gente; tres cajas de pizza, una gran ponchera repleta de quien sabe que, varios platos de embutidos, patatas y carne empanada fría. Mark abrió la caja de las pizzas, la primera estaba fría y la segunda era de piña, la que yo más odiaba. Por fín, la ultima estaba caliente y era de barbacoa. Cogí un trozo y Mark otro. Estuvimos un rato hablando.

1-1-10   12:00 Año nuevo
-¡Feliz año nuevo por segunda vez!
-¡Oh Mark, igualmente!- Nos dimos un largo abrazo.
Estaba feliz, muy feliz. Ayer por la noche habíamos hecho una fiesta de año nuevo y por la noche nos habíamos quedado a dormir en casa de Mandy. No era tan grande como la de Britt, pero era acogedora y calentita. Al día siguiente Mark me había mandado un mensaje.
Mark 1-1 9:00
¡Feliz año nuevo! ¿te apetece que quedemos luego para dar una vuelta? Me apetecería pasar contigo la primera mañana del año. 
Siempre conseguía hacerme sonreír. Llevaba enamorada de Mark desde que eramos pequeños y jugábamos a coger pequeños insectos.
-Me alegro de que vinieras, quería enseñarte algo.- Sus ojos verdes relucían, me cogió de la mano y me llevó por el bosque.
Estaba todo de color blanco a causa de la nevada de la noche pasada. Había echo muchísimo frío. Cuando paramos de andar, no podía creer lo que veían mis ojos. La gran laguna estaba totalmente helada. Mark me miró satisfecho por haberme hecho sonreír y me llevó hasta una roca que estaba un poco más metida dentro del agua.
-¿Se puede patinar?
Mark rió, aunque no me molestó.
-No creo.. la capa de hielo es muy fina y se podría romper.- Asentí.
Sentados sobre la roca, Mark me cogió de la mano, entre lazó  sus dedos con los míos, acarició mi mejilla y me besó. Nunca me habían besado. Aun así, me pareció la sensación más bonita del mundo. Hasta que Mark metió su mano izquierda en el bolsillo de su chaqueta, la volvió a sacar y flash.
-¡Eh!
Mark sonrió y volvió la vista hasta su cámara de fotos.
-Es preciosa.
-¿No crees que tenías que haberme pedido permiso?
-¿Para hacerte una foto? No creo..- volvió a reirse, me besó de nuevo y se fue.
Al cabo de unos días me dio la copia de la foto en la que salíamos besándonos y con el paisaje blanco a nuestro al rededor. La guardé dentro de una caja de recuerdos en mi habitación. Ese es el mejor de todos.




sábado, 21 de enero de 2012

Capítulo 5

Rápidamente terminé de lavar los platos y recoger la mesa, cosa que no solía hacer muy a menudo. Me dispuse a hacer la mochila para ir a casa de Britt. Puse Queen en voz baja para que mi padre no me riñera por poner música alta en su intocable siesta.
Abrí el armario y me dispuse a coger todo lo que necesitaba: un pijama de tirantes azul con nubes dibujadas y un pantalón corto a juego, unos pantalones vaqueros cortos, una camiseta rosa básica y ropa interior. Tenía que meter también lo que me iba a poner para la fiesta. Al final, me decidí por un vestido blanco ajustado en la cintura de tirantes. Cuando metí el vestido y unas bailarinas en la mochila, me dio la sensación de que alguien me vigilaba desde la ventana. Me giré, pero no vi a nadie. En realidad, no estaba segura si lo que había sentido era algo o alguien, pero no estaba dispuesta a adivinarlo.
Cogí los pantalones vaqueros, la camiseta rosa, y unas converse y me metí en la ducha. El agua fría me ayudo a relajarme. Unas horas antes la idea de la fiesta me había parecido bien, pero ahora tenía un miedo atroz de asistir.
Me vestí y miré el móvil. Tenía un mensaje.
Mandy 23-7 16:32
Cariño, ¿te importaría dejarme unos pantalones cortos que no te vayas a poner? Muchas gracias eh, te quiero.
Aquello sí que era raro, Mandy nunca me pedía ropa. Sencillamente, porque mi ropa no es de su estilo.
Abrí el armario y cogí unos oscuros un poco rotos en el bolsillo derecho. Perfectos. Los metí en la mochila, me sequé el pelo y me fui pitando.
La casa de Britt estaba entre la de Mandy y la mía. Se situaba en el centro del pueblo, casi al lado de nuestra cafetería favorita; Dreamer.
Toqué al timbre y oí un silbido detrás mía, Mandy.
-¡Hola!
-¡Mandy! Te he cogido los pantalones rotos.
-¡Perfecto! Muchas gracias de verdad, cuando abrí mi armario advertí que todos mis pantalones eran negros- dicho esto puso los ojos en blanco.
La puerta de la casa de Britt tardó en abrirse, la casa era tan grande que ir desde la habitación de Britt a la puerta de la entrada llevaba un minuto más o menos.
-Señoritas, pasen- dijo riendo y nos invitó a subir a su habitación.
La habitación de Britt estaba sacada de un cuento. Toda una pared de la habitación la formaba un gran ventanal que daba al bosque, las paredes eran de color rosa palo y la cama, de sabanas blancas, estaba cubierta con un dosel. El armario era más grande que mi propia habitación y tenía ropa para todos los gustos.
-Bien, primer paso; manicura- y dicho esto abrió un cajón de su cómoda de madera blanca en el que había más de cien colores de pintauñas.
Yo ni me pintaría las uñas, ni los labios. Me mordía las dos cosas y si los pintaba se volvían más asquerosos aún.
Cuando llegó el momento de vestirnos, nos metimos en diferentes habitaciones cada una y cuando contamos hasta tres salimos de ellas.
Britt llevaba una falda vaquera, una camiseta de hombro caído de color marrón, unas converse del mismo color y una cola de caballo en su pelo pelirrojo. Su maquillaje era impecable y sus uñas aún más.
Mandy llevaba mis pantalones vaqueros rotos y una camiseta de Metallica de tirantes que le sentaba genial. Se había planchado su pelo negro que solía estar ondulado, y se había pintado una fina línea en los ojos. Estaba genial.
En cuanto a mí, llevaba el vestido blanco que había metido en la bolsa anteriormente. Llevaba el pelo suelto sobre los hombros. Me había pintado también una linea en los ojos, y pintado los parpados de plateado sin que se notara mucho. Me sentía guapa, pero Britt me miró como si me faltara algo. Buscó en el cajón donde mete las pinzas para el pelo y sacó dos bonitas margaritas hechas de tela. Con delicadeza, cogió dos mechones de mi pelo y los echo hacia atrás con ayuda de las pinzas. Ahora estaba perfecta.
-Mucho mejor- dijo Britt guiñándome el ojo.
Nos miramos las tres en el espejo. Eramos realmente diferentes, pero nos queríamos mucho. Con un abrazo grupal, nos decidimos a dirigirnos a la fiesta que ninguna podríamos olvidar jamás.

Capítulo 4

-¿Nos vas a invitar a tu casa?- yo seguía extrañada con la invitación de Britt- Hace como tres años que no nos invitas..
-Bueno, -Brittany sonrió pícaramente- en esas ocasiones necesitaba la habitación libre, pero estaba vez mis planes son otros.
-¿Qué planes son esos?- preguntó Mandy con una cara de perplejidad comparable con la mía.
-Ya los veréis -miró su reloj invisible y nos dijo adiós con la mano- A las cinco en mi casa, no os retraseis. Abbie.. lo digo por ti. ¡Adiós!
Mandy y yo nos despedimos con la mano y la vimos desaparecer por la entrada del parque. Una vez que se alejó lo suficiente, formulé mi pregunta a Mandy.
- ¿Qué ha pasado con Tom?
Se ruborizó al instante de oír aquellas tres letras.
-Me ha preguntado si iría a la fiesta y que, si iba, me diría algo importante.
- Vaya.. ¿Qué bien no?- La abracé tiernamente. Mandy era para mí como un osito de peluche en quien confiar.
-Sí. Apropósito, -se aventuró cambiando de tema- ¿no notas un poco rara a Britt? Se que ella siempre ha sido a sí, pero hoy me daba grima.
-Ya.. hoy estaba un poco extraña, pero ya se le pasará.
Los Guns and Roses sonaron de nuevo. Mi madre me estaba llamando desde casa.
-¿Mamá?
-Abbie, ¿no te parece que es hora ya de comer?
Miré el reloj del ayuntamiento. Tenía razón. Eran las dos y media y en mi casa se suele comer a las dos.
-Ups.. lo siento mamá. Se me ha pasado el tiempo volando.
-Te quiero aquí en diez minutos.
-Vale mamá, hasta ahora.
Cuando mi madre me daba diez minutos, quería decir que o iba ya o me podía despedir de salir de casa en una larga temporada.
-Mandy, me tengo que ir. Nos vemos más tarde en casa de Britt.
-Bien, hasta luego.
Mandy se quedó allí un rato más escuchando música. A ella no le gustaba mucho pasar tiempo en su casa, el ambiente no era demasiado agradable que digamos.
Un momento antes de entrar en casa, me pareció ver dos luces azules provenientes de unos de los arbustos del jardín. Iba a acercarme cuando alguien me tocó el hombro.
-¡Abbie!
-¡Mark!
Mark era uno de mis mejores amigos. Tenía el pelo marrón claro, muy corto y unos ojos verdes oscuros que podían perderse con el bosque. Su piel era de un tono más bien, normal. Era delgado pero no estaba en mala forma.
-¿Vas a ir a la fiesta, Abbie?
-Parece que hoy no se habla de otra cosa-dije sonriendo- pero sí. Ya he quedado con Mandy y Britt.
-Bien, entonces te veré luego.
Nos despedimos con un abrazo y entré en casa. Había algo en el que me gustaba, pero no estaba dispuesta a perderle como amigo.
Me dirigí a la cocina y cogí mi plato que ya estaba preparado sobre la barra. Pasta, me encanta la pasta. Crucé el pasillo que dividía la cocina del comedor y entré en este. En la cocina solo desayunábamos. A mi madre se le había metido en la cabeza que todas las familias lo hacían así.
-Hola Abbie.
-Hola papá.
-¿Vas a salir esta noche?
-Ah, sí. Me voy a quedar a dormir en casa de Brittany.
-Vaya, hacía mucho tiempo que no te quedabas a dormir en su casa- respondió mi madre.
-Lo se.
Mi hermana estaba sentada a mi lado, como de costumbre. Tenía el pelo claro recogido en dos bonitas trenzas que le llegaban hasta el codo. Todo el mundo solía decir que nos parecíamos mucho, y tenían razón. Menos en el color de los ojos. Mi padre presidía la mesa y mi madre estaba sentada a su lado.
-Pues pásalo bien y ve con cuidado.

Capítulo 3

Pasaron unos diez minutos y Mandy seguía hablando con Tom en un banco más alejado. Mientras tanto, Nick presumía de lo bien que se le daba montar en skate. Britt lo escuchaba atentamente, aunque yo sabía que el tema le importaba más bien poco. Yo sin embargo, me había puesto a escuchar música con los auriculares. Escuchaba Metallica a todo trapo, pero ni James Hetfield podía distraerme de Nick. Pese a ser el mayor idiota conocido, había algo en el que me gustaba, que me gustaba mucho.
Un rato después, Mandy y Tom se dirigían de nuevo hasta nuestro banco. El sonreía. Tenía una bonita sonrisa que pocas veces veía. Mandy también venía sonriendo, pero para sí.
-Bueno, yo me voy ¿vienes Nick?- Tom miró a su amigo pero de reojo, posó sus ojos en Mandy.
Ya le preguntaría después que había pasado entre ellos.
-Sí espera- respondió Nick- Chicas, ¿vais a venir esta noche a la fista en la laguna?
-¡Claro! Esta noche nos vemos.- Respondió Britt por todas.
-Perfecto, nosotros nos vamos.- Nick y Tom se encaminaron hacía la salida del parque y, cuando estaban en la puerta, Nick se giró y me sonrió. Cosa que me devolvió las tripas.
-¿Esta noche? -Preguntamos Mandy y yo al unisono.
-Si.. es que me equivoqué al deciroslo. Lo siento mucho.- Britt nos sonrió disculpándose.
-Bien, no importa.
Entonces de mi boca salieron palabras que la cuerda y serena Abbie nunca se había atrevido a formular aunque hacía meses que deseaba hacerlo.
-Britt, ¿te gusta Nick verdad?
Britt me miró con seriedad, pero se serenó al instante.
-No, es solo uno más.
-No lo miras como si fuese uno más.
-¿Por que te pones así? Pensaba que no te gustaba.
-Y no me gusta, solo es que..
-Pues si no te gusta no se porque te enfadas tanto si intento algo con él.
Miré perpleja a Britt. Sabía que tenía razón y decidí callarme, no quería enfadarme con ella.
-Bueno, ¿qué os parece si quedamos un rato antes de la fiesta y nos arreglamos juntas?- dijo Mandy intentando cambiar de tema.
-Mejor que eso- le respondió Britt con una gran sonrisa en la cara. Parecía haber olvidado nuestra pequeña discusión anterior.- Os quedareis a dormir en mi casa- nuestras caras de perplejidad fueron épicas.
La casa de Britt era una de las más grandes del todo el pueblo. Tenía las paredes de un color beige. La casa estaba dividida en tres partes. En la derecha se encontraba el salón, la cocina y el comedor. En la central un largo pasillo que llevaba a un cuarto de baño doble y por último, en la izquierda, cuatro habitaciones. La casa tenía más de cuarenta ventanas y cristaleras. Y todo esto estaba rodeado por un bonito jardín con un estanque en la parte delantera.
Britt era hija única y sus adres se pasaban el día trabajando en el centro comercial que tenían abierto en la ciudad y de Brittany solo cuidaba una asiática muy simpática llamada Lulú que también limpiaba la casa y hacía de comer. Por tanto, Britt podía invitar a su casa a quien quisiese.
Cuando éramos pequeñas nos invitaba diariamente a dormir en su casa, pero últimamente solo se quedaban allí sus ligues diarios. Aunque nuestro pueblo tuviera poco más de diez mil habitantes, venían muchos turistas jóvenes de dieciséis o diecisiete, justo nuestra edad. Britt los cazaba a todos.