- ¿Abbie, estas despierta?- susurró una voz cansada y dulce al otro lado de la puerta.
- Sí mama, ahora bajo.
Una vez me hube despertado, me puse mis zapatillas rosas de flores que me regalaron por mi cumpleaños (no son preciosas, pero la intención es lo que cuenta..) y me enfundé en mi bata de seda corta de verano. Bajé las escaleras casi a ciegas y llegué a la cocina. Mi hermana Emily estaba sentada en una esquina, y en la otra se encontraba mi padre. Mi madre, con grandes ojeras en los ojos, servía leche caliente con miel en una taza con vacas dibujadas.
-¿Has dormido bien Abbie?
-No demasiado..
- ¿Y eso?- Preguntó mi madre preocupada. Mi madre sufre una enfermedad que le da insomnio y le preocupa que alguna de nosotras la hayamos heredado.
Me limité a encogerme de hombros. En ese momento, la canción "Sweet o' mine- GNR" empezó a sonar en volumen ascendente. Me levanté de un respingo y agarré el movil que estaba sobre la barra. La cocina era más bien pequeña y simulaba la barra de un bar pero más amplia por dentro. En vez de tener una barra que ocupara de lado a lado de la sala, había un corte en medio por donde podíamos entrar y salir de la sala. Aún así, debido a mi sueño y sorteando varias sillas, logré atrapar mi móvil y leí velozmente el mensaje:
Britt 23-7 11:00
Abbie, ya te has levantado? eso espero! Mandy y yo te esperamos dentro de media hora donde siempre. Te queremos!
¡Uf! Ahora me tocaría arreglarme en tiempo récord, pero antes de nada conteste el mensaje de Britt con un simple: Ok.
Fue la ducha más rápida que me había dado en mi vida. Me puse unos vaqueros cortos claros y un top de tirantas rojo. El pelo me lo dejé sobre los hombros. Me miré fugazmente en el espejo: ojos grisaceos, pelo claro, piel pálida. Mis amigas siempre me habían dicho que tenía unos ojos preciosos, pero yo no pensaba así. El verde es un color bonito, el azul, el marrón, pero el gris... ni si quiera lo considero un color..
Abrí la puerta de la entrada y la cerré a mis espaldas y crucé el jardín de mi casa. A mi madre le encantaba cultivar flores de todos los tipos, y aunque pequeño, tenía un hermoso jardín en el que me encantaba pasar las tardes.
Britt, Mandy y yo eramos amigas desde que nacimos. Solemos quedar desde los cinco años en un banco de el único parque que hay aquí. Siempre estamos juntas y nada nos separaría nunca o eso pensabamos nosotras, pero no sabíamos lo equivocadas que estábamos.
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